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El transporte genera un 20% de los gases de efecto invernadero

En España se estima que hay unos 30 millones de vehículos en uso, los cuáles emiten varios tipos de gases y partículas que contaminan el medio ambiente y dañan la salud humana.

El transporte genera un 20% del total de gases de efecto invernadero en Europa y contribuye al incremento de las afecciones respiratorias, las irritaciones oculares y pulmonares, los accidentes cerebrovasculares, los ataques cardíacos, la diabetes y otras enfermedades.

El elevado consumo de energía de los coches incluyendo lo utilizado para su construcción y mantenimiento, lo convierten en el medio de locomoción más ineficiente, tanto desde el punto de vista económico como medioambiental.

Su uso generalizado y desmesurado provoca congestionamientos y un fuerte impacto en el calentamiento global además de la ocupación de cerca de un 30% de la superficie urbana.

Los automóviles y las furgonetas son los principales responsables de las emisiones de gases del transporte con más de 45% del total. Del resto, un 23% corresponde a camiones, 12% a aviones, 10% a barcos, 6% a autobuses, 2% a motocicletas y 2% al ferrocarril.

Para contrarrestar sus efectos, en los últimos años ha crecido el desarrollo de vehículos que utilizan energía eléctrica. Si bien su expansión todavía es lenta -en el mundo se estima que representan sólo el 0,3% del total- en algunos países las ventas han tenido un fuerte impulso.

En España se estima que hay unos 30 millones de vehículos en uso.

El caso Noruega

Según datos de EV Volumes, en el 2017 se vendieron unos 62 mil automóviles eléctricos en Noruega, lo que representa un 21% del total. En cambio, en España la cuota sólo llegó al 0,32%.

El éxito del país nórdico radica en que los coches con motor de combustión tienen un costo más elevado debido a los impuestos que deben pagar por ser agentes contaminantes del medio ambiente. En cambio, los eléctricos cuentan con importante rebajas fiscales para incentivar su compra.

Como otra medida para reducir la contaminación provocada por los vehículos, en Oslo se eliminaron los estacionamientos privados y en su lugar se construyeron carriles para bicicletas y zonas de descanso.

El no tener lugares para estacionar, junto con otras prohibiciones, hicieron que la cantidad de coches en circulación en la ciudad bajara drásticamente. A su vez, se amplió la red de transporte público y se incentivó el uso de coches eléctricos con puntos de recarga y otros beneficios.

El 21% de los coches vendidos en Noruega son eléctricos.

Cómo funcionan los coches eléctricos

Se trata de vehículos impulsados por uno o dos motores que emplean energía eléctrica almacenada en baterías recargables, que generan la fuerza necesaria para su movimiento.

A diferencia de los coches de combustión interna, que funcionan quemando combustible, los eléctricos no generan polución, ya que se alimentan de una fuente de energía renovable y sostenible.

Además, son más silenciosos y eficientes, y no necesitan cambio de marchas ni embrague. Para cargarlos se enchufan en puertos instalados en el hogar o en estaciones habilitadas para tal fin.

Los tiempos de recarga pueden oscilar entre los 30 minutos y las 8 horas. Los últimos modelos cuentan con una autonomía de más de 150 kilómetros.

Los tiempos de recarga pueden oscilar entre los 30 minutos y las 8 horas.
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