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¿Puede la tecnología salvar al medio ambiente?

Si bien es cierto que la tecnología es uno de los mayores responsables de la contaminación aplicada al servicio del medio ambiente, también puede convertirse en una de las principales soluciones para salvar al planeta.

Las TIC (Tecnologías de la Información y Comunicación) tienen un potencial enorme para reducir las emisiones de CO2 pudiendo aportar mejoras en el transporte, el consumo de energía, en los procesos industriales y en la gestión de las ciudades entre otras tantas posibilidades.

El Big Data, el Internet de las cosas (IoT), el cloud computing, las comunicaciones M2M (machine to machine), la ultra banda ancha, la inteligencia artificial y otras innovaciones, permitirán avanzar hacia un mundo más eficiente, donde se optimicen el uso de los recursos escasos y la gestión medioambiental.   

En la actualidad, los centros urbanos son responsables del 75% de la energía que se consume en el mundo y el 80% de los gases de efecto invernadero. Las smart cities o ciudades inteligentes posibilitarán disminuir sus consecuencias con soluciones de control remoto en edificios, alumbrado público y otros servicios.

Por otro lado, mediante el monitoreo de las fuentes de contaminación a través de medidores y redes, se generará una mayor eficacia energética y de consumo de agua. Por tanto, las soluciones de movilidad inteligentes permitirán reducir las emisiones de CO2 derivadas del transporte.

Las ciudades inteligentes posibilitarán disminuir el consumo de energía.

Otras soluciones innovadoras

Las energías renovables como la solar, la eólica y la exotérmica no se agotan y contaminan menos que el carbón y el petróleo. A su vez, innovaciones para recuperar tierras destruidas y cultivos que no degradan la fertilidad del suelo también abren nuevas oportunidades para el cuidado del medio ambiente.

La tecnología también es fundamental para el reciclado de residuos y para la predicción de incendios forestales. Otras soluciones tecnológicas van desde vehículos inteligentes que funcionan con baterías recargables, casas que utilizan energía solar y el empleo de la nanotecnología para limpiar lagos y ríos.

Ya en el uso diario, la utilización de documentos digitales permite ahorrar papel y energía, y el teletrabajo y las videoconferencias evitan los traslados y viajes constantes, disminuyendo la contaminación.

Efectos negativos para el medio ambiente

Las TIC engloban ordenadores, teléfonos móviles, consolas de vídeo, Internet y otras actividades que se estima generan entre el 8 y el 10% de la energía consumida en Europa.

Además del gasto necesario para su funcionamiento, también hay que tener en cuenta el originado para la fabricación de equipos y la gestión de sus residuos.

Cada año se generan en el mundo 50 millones de toneladas de basura electrónica, de las cuales en la actualidad sólo se recicla un 20%. Los expertos estiman que esa cifra se triplicará en las próximas décadas, alcanzando los 120 millones de toneladas anuales para el 2050.

Por otro lado, las TIC también son responsables del 4% de las emisiones totales de gases con efecto invernadero.

En definitiva, la relación entre tecnología y medio ambiente está dividida por procesos y soluciones a favor y en contra. Habrá que ver para qué lado se inclina la balanza.

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